
Una mirada a la vida de un hombre de Seattle que murió como resultado de un encuentro "inusual" con un caballo. Esta película es una forma de "entender" lo que no tiene explicación.
Pues nada de eso, nos encontramos con un trabajo de altísima calidad, que en ningún momento busca el morbo fácil, desarrollándose por unos derroteros poéticos de gran tristeza. Una melancolía visible gracias a su enorme fotografía, banda sonora e interpretaciones a flor de piel. Por momentos evoca al cine de TERRENCE MALICK en esa extraña belleza que resplandece a cada plano como de un cuadro se tratara.
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